El Año Nuevo es un tiempo de esperanza renovada por la Natividad de Jesús

Después de celebrar con alegría la Natividad de Jesús, su humilde llegada, mostrando que los planes de Dios son sencillos pero llenos de amor por la humanidad, el sentimiento que nos conmueve es el de la esperanza en días mejores.
En esta época del año la Natividad de Jesús evoca en nuestros corazones la necesidad de solidaridad, de perdón, de reencontrarnos, de salir de la zona de la comodidad en busca de ese hermano que está lejos pero sediento de nuestra presencia. Por eso la natividad de Jesús no se limita a un solo día, sino que la Iglesia se asegura de que esta alegría se prolongue ocho días más. Son los años ochenta, que nos invitan a reflexionar, a sentir y a celebrar la vida a través del nacimiento de Aquel que nació y vivió para amarnos sin reservas.

El nuevo tiempo viene con la Natividad de Jesús

Inmediatamente después de la octava Navidad, el calendario nos muestra el cierre de un ciclo y el comienzo de otro: ¡es el Año Nuevo! Pero, noten, la esperanza sigue siendo el principal sentimiento que nos llena, así como el deseo de renovación, de mejora. Y todo esto se resume en una frase: "Feliz Año Nuevo", lleno del deseo de mucha fe, con las bendiciones de Dios. Confiar en Él debe ser nuestra meta, pues "El Señor es mi pastor; no me faltará" (Sal 22,1).
Así como nos preparamos para la Natividad de Jesús, también debemos hacer lo mismo para el Año Nuevo, a fin de vivirlo con paz, serenidad, con la conciencia tranquila, con amistades fortalecidas y con lazos familiares estructurados.

¿Qué es tener un año feliz según la Natividad de Jesús?

Podemos empezar con el consejo de Santa Teresa de Ávila, cuando dice: "Nada te perturbe; nada te asuste; todo pasa; sólo Dios no cambia; al que tiene a Dios en su corazón no le falta nada". Y no debemos olvidar lo que el Señor nos dice en Mateo: "Venid a mí todos los que estáis afligidos, y yo os haré descansar" (Mt 11,28).
Tal vez estos dos pasajes son los que todos deberíamos tomar como reflexión en estos días que nos separan del inicio del nuevo año. Piensa en cómo queremos encontrar la verdadera felicidad, dejando de lado todo lo que nos aleja del amor del Padre impreso en cada palabra y gesto de su Hijo.
Para ser felices en el nuevo año que viene, debemos vivir con los pies en la tierra y el corazón en el cielo, porque somos hijos de Dios, herederos del cielo, participantes en el banquete de la vida.

Oración para el Año Nuevo en la Natividad de Jesús

Cuando estéis con vuestros familiares y amigos, después de celebrar la Natividad de Jesús, al tocar las campanas, rezad al Padre, pedid al Hijo y buscad la intercesión de la Madre para que los próximos doce meses sean conformes a su voluntad, que es perfecta.
"Mi amado Jesús, queremos ofrecerte en esta hora en que el tiempo pasa página de la historia humana, nuestra mirada y nuestras oraciones, contemplando el Misterio de la Navidad, de tu belén, donde naciste para salvarnos.
Y así como tú no eras más que un niño frágil, dependiendo en todo de Tu Santísima Madre y de San José, Tu Padre adoptivo, así también nosotros queremos ser, ante Ti y Tu Padre.
En primer lugar, queremos agradecerte por todas las gracias que hemos recibido durante el año pasado, gracias de perdón, gracias de amor, viniendo a nuestros corazones para la Sagrada Comunión. También por toda la fuerza y ayuda que hemos recibido de ustedes para cumplir con nuestras obligaciones y deberes, tanto materiales como espirituales.

Dejamos por nuestros pecados

Sabemos, oh buen Jesús, que a causa del abandono en que te dejamos por nuestros pecados, todo lo que tenemos viene a nosotros de la pobreza de la cueva en la que naciste, de la Cruz que aceptaste por nosotros. Y que, a través de la gloriosa Resurrección, nosotros también alcanzaremos el Cielo donde tú vives.
Hoy el mundo se prepara para celebrar un año que termina, otro que comienza. Queremos recordar, en primer lugar, que fue su nacimiento en Belén el que dio a luz a todos los siglos. Allí, en esa hora sublime, el tiempo dejó de contar para comenzar una nueva era, marcada por tu presencia en la Tierra.
Así es como queremos vivir cada día, recordando que un día, tú estabas pisando el polvo de nuestros caminos, hablando con nuestra gente, muriendo en una cruz para mostrar el camino al Cielo. De ese recuerdo saldrá nuestra felicidad este año nuevo.
Que este buen año sea para nosotros y para todos nuestros queridos padres, parientes y amigos, de verdadera felicidad y paz sincera, y que los fuegos y celebraciones de esta hora sólo nos acerquen al tiempo sin fin de Tu Eternidad. Amén.

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